jueves, 28 de julio de 2011

Blu.

Caído, héroe caído
desplomado y abatido,
desterrado, y humillado;
llora,
arrodillado, postrado.
Lágrimas,
caídas del héroe destronado,
redondas y amarillas,
grandes como mares,
pequeñas como vidas.
Manos, arañas impotentes,
velos de desgracia,
de lamentos,
máscara raída
alcanzada en retirada.
Vida, mortal,
humana y
acuchillada.
Amor,
muerto de un ataque,
al corazón.

martes, 19 de julio de 2011

Bla.

Unos acordes de una guitarra desdentada
lloran en la noche en que la Luna se ahogó en la mar.
Fetos embrionarios juegan a los dados,
apostando tres décadas de su vida,
a cambio de un poco de futuro.
Dos maricas follan consigo mismo
y con su alma,
en un intento por lograr el entendimiento.
Las estrellas contemplan todo,
y guillan mil ojos a una masa de piernas
sin rumbo, que corren enloquecidas
en busca de la puerta de emergencia.
Alguien grita, alguien dispara,
alguien nace y alguien muere.
Siempre alguien como incógnita
a una pregunta sin una respuesta clara.
Las sábanas crujen ante el tacto del orgasmo.
Las jarras revientan en el hígado más cercano.
Televisiones que aullan,
gargantas que gritan desde el silencio.
La conciencia entera arde,
y de sus brasas renacen muertas,
cenizas,
directas hacia un mar de negro luto.

lunes, 11 de julio de 2011

Fear, Fear Fear

Dios me violó, y ni si quiera se digno en volver a llamar.
Jesucristo me curó, y tampoco me pidió perdón.
La virgen me engendró, y aún espero un por qué.
Tú me perdiste en aquellos inmensos ojos donde duerme todo
hasta el mar,
Yo,
individuo,
esclavo,
esculpido bajo golpes sobre el papel mojado.
Mi espalda es vuestra historia,
mis pies vuestros caminos.

domingo, 10 de julio de 2011

Ble.

Han pasado, mil horas por mi cabeza,
y la he perdido.
He estrangulado a mi propia sombra.
Me he clavado un cuchillo de heroína,
directo al estómago.
He vomitado días enteros por la taza de un váter cualquiera.
Grité a la noche, desde la cama,
perdido entre un mar de sabanas,
donde se esconde el último polvo de la noche.
Me han suicidado de trece maneras distintas,
e incluso he lapidado mi reflejo en el espejo.
Me he ahogado en mi propio pensamiento.
He recorrido la noche en busca de su fin.
He saltado al vacio de tus ojos.
Me he desangrado en un millón de palabras
que han ido a morir las alcantarillas,
donde duermen las conciencias.
He buscado, incluso en el sombrero del mago.
¿La única respuesta?
Un círculo infinito,
infinitas esquinas donde prostituirme por un poco de dinero,
para sobornar a mi celador.